Celebración eucarística: Domingos a las 11:00h - ¿cómo llegar?

Comunión Anglicana

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¿De dónde venimos?

La Comunión Anglicana se formó a lo largo de dos etapas. Durante la primera etapa, que comenzó en Gran Bretaña durante el siglo XVII, el anglicanismo se estableció a través de las conquistas en lugares como Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Sudáfrica y los Estados Unidos de Norteamérica. La segunda etapa dio comienzo a fines del siglo XVIII. Durante esa época las iglesias anglicanas se multiplicaron por todo el mundo a consecuencia del trabajo misionero de las iglesias de Inglaterra, Escocia y Gales, las cuales se habían unido para la realización de esta labor.

¿ Dónde encajamos?

Somos herederos de 2000 años de tradición apostólica, que arranca en el mismo Cristo. Hay aproximadamente 80 millones de anglicanos en todo el mundo. La familia anglicana está formada por 37 iglesias o provincias con gobierno propio, con sede en más de 160 países. A esta familia es a lo que llamamos Comunión Anglicana. Cada provincia miembro de esta familia está dirigida por un arzobispo/obispo presidente y gobierna sobre sus propios asuntos.

Nuestras normas de fe

Las iglesias anglicanas defienden y proclaman la fe católica y apostólica, basada en la Escritura, e interpretada a la luz de la tradición y de la razón. Al seguir las enseñanzas de Jesucristo, las iglesias tienen la misión de proclamar las buenas nuevas del evangelio a toda la creación. Fe, orden y práctica encuentran su expresión en el Libro de Oración Común, en los Ordinales de los siglos XVI y XVII, y de manera más breve en el ‘Cuadrilatero Chicago-Lambeth’ (aprobado en la Conferencia de Lambeth de 1888). Esos documentos afirman como elementos fundamentales de fe y orden en la búsqueda de la unidad de los cristianos:

  1. Las Sagradas Escrituras, del Antiguo y el Nuevo Testamento, como la Palabra revelada de Dios.
  2. Los credos (de los Apóstoles, Niceno y San Atanasio) como declaración suficiente de la fe cristiana.
  3. Los dos sacramentos (Bautismo y Eucaristía) administrados con las mismas palabras y elementos utilizados por Cristo.
  4. El episcopado histórico

¿Cómo es nuestro culto?

El Libro de Oración Común, a lo largo de sus diversas revisiones, es la expresión de la diversidad que encontramos en el seno de la iglesia cuyos principios reflejan desde los tiempos de Isabel I una via media en relación con las otras tradiciones cristianas.

Los anglicanos somos herederos de una amplia tradición de culto y práctica. Las tradiciones antiguas son respetadas por su arraigo, o bien se sustituyen por formas más contemporáneas. A veces, incluso se combinan ambas. Las celebraciones pueden ser muy simples, o estar revestidas de gran ornato. Uno de los puntos fuertes del culto y de la práctica de la Comunión Anglicana es su diversidad- aunque esto pueda resultar confuso en ocasiones.

El elemento central del culto anglicano es la celebración de la Santa Eucaristía (Santa

Comunión o Cena del Señor). En esta ofrenda de oración y de alabanza se recuerdan la vida, muerte, resurrección y ascensión de Cristo, a través de la proclamación de la Palabra y de la celebración del sacramento. El culto es central en el anglicanismo y su estilo varía desde lo más simple a lo más elaborado, recogiendo tanto la tendencia católica como evangélica, y desde lo carismático a lo tradicional.

El bautismo, con agua y en el nombre de la Trinidad, nos une a Cristo y a la iglesia. Otros ritos sacramentales son la confirmación, las ordenes sagradas, la reconciliación, el matrimonio, y la unción de enfermos.

¿Dónde estamos?

Hoy la familia anglicana episcopal esta formada por unos 80 millones de cristianos, miembros de 44 iglesias diferentes. Constituidas en 34 provincias, 4 iglesias unidas, y otras 6 iglesias esparcidas por todo el mundo.

Nuestros instrumentos de comunión

Las iglesias de la Comunión Anglicana se mantienen unidas por vínculos de afecto y lealtad, expresados por medio de sus “instrumentos de comunión”.

El Arzobispo de Canterbury

Todas las iglesias se mantienen en comunión con la Sede de Canterbury, y por lo tanto, con la persona y ministerio del Arzobispo de Canterbury, constituyéndose en núcleo de la unidad anglicana.

Desde febrero de 2003 el arzobispo es el Muy Reverendo y Muy Honorable Rowan Williams

La Conferencia de Lambeth

Cada 10 años el Arzobispo de Canterbury invita a los obispos de la Comunión Anglicana a que se unan a él en oración, estudio, y discernimiento. La próxima conferencia esta planeada para el 2008.

La Cámara de Primados

Desde 1979, el Arzobispo de Canterbury también ha invitado a los primados (obispo presidente, arzobispo o moderador) de las 38 provincias, a que mantengan reuniones regulares de consulta, oración, y reflexión sobre cuestiones

teológicas, sociales e internacionales. Las reuniones se celebran cada 18 o 24 meses.

El Consejo Consultivo Anglicano

En la Conferencia de Lambeth de 1968 los obispos pidieron la creación de un órgano consultivo compuesto por

representantes de todos los sectores de las iglesias (obispos, clero, y laicos) que se ocupara de coordinar en el plano internacional las tareas ecuménica y misionera.

El Consejo Consultivo Anglicano se constituyó con el consentimiento de los cuerpos legislativos de todas las provincias de la Comunión Anglicana.

La Secretaría de la Comunión Anglicana

En Londres hay una secretaría permanente al servicio de los instrumentos de comunión. Entre las funciones de la

secretaría está el organizar las reuniones de los instrumentos de comunión, las comisiones y organismos.

LA ROSA DE LOS VIENTOS

El emblema de la Comunión Anglicana, la rosa de los vientos, fue diseñado originalmente por el Canónigo Edward West de Nueva York. El diseño moderno pertenece a Giles Bloomfield.

El símbolo, colocado en la nave central de la Catedral de Canterbury, fue bendecido por el Arzobispo durante la eucaristía final de la Conferencia de Lambeth de 1988. El Arzobispo bendijo un símbolo similar en la Catedral de Washington en 1990, y otro con el diseño original en la Catedral de Nueva York en 1992, con lo que se demuestra que su utilización ha ganado popularidad.

La rosa de los vientos

En el centro aparece la cruz de San Jorge, para recordar a los anglicanos sus orígenes. La inscripción griega ‘La Verdad os hará libres’ (Juan 8,32) rodea la cruz, y los puntos cardinales nos recuerdan la extensión del cristianismo anglicano por todo el mundo. La mitra situada en la parte superior subraya el papel del episcopado y del orden apostólico, que se encuentra en el corazón de las iglesias que forman la Comunión Anglicana.

La rosa de los vientos es utilizada abundantemente por las iglesias anglicanas, es el emblema del secretariado interanglicano, y símbolo identificador de la Comunión Anglicana.

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¿De dónde venimos?

La Comunión Anglicana se formó a lo largo de dos etapas. Durante la primera etapa, que comenzó en Gran Bretaña durante el siglo XVII, el anglicanismo se estableció a través de las conquistas en lugares como Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Sudáfrica y los Estados Unidos de Norteamérica. La segunda etapa dio comienzo a fines del siglo XVIII. Durante esa época las iglesias anglicanas se multiplicaron por todo el mundo a consecuencia del trabajo misionero de las iglesias de Inglaterra, Escocia y Gales, las cuales se habían unido para la realización de esta labor.

¿ Dónde encajamos?

Somos herederos de 2000 años de tradición apostólica, que arranca en el mismo Cristo. Hay aproximadamente 80 millones de anglicanos en todo el mundo. La familia anglicana está formada por 37 iglesias o provincias con gobierno propio, con sede en más de 160 países. A esta familia es a lo que llamamos Comunión Anglicana. Cada provincia miembro de esta familia está dirigida por un arzobispo/obispo presidente y gobierna sobre sus propios asuntos.

Nuestras normas de fe

Las iglesias anglicanas defienden y proclaman la fe católica y apostólica, basada en la Escritura, e interpretada a la luz de la tradición y de la razón. Al seguir las enseñanzas de Jesucristo, las iglesias tienen la misión de proclamar las buenas nuevas del evangelio a toda la creación. Fe, orden y práctica encuentran su expresión en el Libro de Oración Común, en los Ordinales de los siglos XVI y XVII, y de manera más breve en el ‘Cuadrilatero Chicago-Lambeth’ (aprobado en la Conferencia de Lambeth de 1888). Esos documentos afirman como elementos fundamentales de fe y orden en la búsqueda de la unidad de los cristianos:

  1. Las Sagradas Escrituras, del Antiguo y el Nuevo Testamento, como la Palabra revelada de Dios.
  2. Los credos (de los Apóstoles, Niceno y San Atanasio) como declaración suficiente de la fe cristiana.
  3. Los dos sacramentos (Bautismo y Eucaristía) administrados con las mismas palabras y elementos utilizados por Cristo.
  4. El episcopado histórico

¿Cómo es nuestro culto?

El Libro de Oración Común, a lo largo de sus diversas revisiones, es la expresión de la diversidad que encontramos en el seno de la iglesia cuyos principios reflejan desde los tiempos de Isabel I una via media en relación con las otras tradiciones cristianas.

Los anglicanos somos herederos de una amplia tradición de culto y práctica. Las tradiciones antiguas son respetadas por su arraigo, o bien se sustituyen por formas más contemporáneas. A veces, incluso se combinan ambas. Las celebraciones pueden ser muy simples, o estar revestidas de gran ornato. Uno de los puntos fuertes del culto y de la práctica de la Comunión Anglicana es su diversidad- aunque esto pueda resultar confuso en ocasiones.

El elemento central del culto anglicano es la celebración de la Santa Eucaristía (Santa

Comunión o Cena del Señor). En esta ofrenda de oración y de alabanza se recuerdan la vida, muerte, resurrección y ascensión de Cristo, a través de la proclamación de la Palabra y de la celebración del sacramento. El culto es central en el anglicanismo y su estilo varía desde lo más simple a lo más elaborado, recogiendo tanto la tendencia católica como evangélica, y desde lo carismático a lo tradicional.

El bautismo, con agua y en el nombre de la Trinidad, nos une a Cristo y a la iglesia. Otros ritos sacramentales son la confirmación, las ordenes sagradas, la reconciliación, el matrimonio, y la unción de enfermos.

¿Dónde estamos?

Hoy la familia anglicana episcopal esta formada por unos 80 millones de cristianos, miembros de 44 iglesias diferentes. Constituidas en 34 provincias, 4 iglesias unidas, y otras 6 iglesias esparcidas por todo el mundo.

Nuestros instrumentos de comunión

Las iglesias de la Comunión Anglicana se mantienen unidas por vínculos de afecto y lealtad, expresados por medio de sus “instrumentos de comunión”.

El Arzobispo de Canterbury

Todas las iglesias se mantienen en comunión con la Sede de Canterbury, y por lo tanto, con la persona y ministerio del Arzobispo de Canterbury, constituyéndose en núcleo de la unidad anglicana.

Desde febrero de 2003 el arzobispo es el Muy Reverendo y Muy Honorable Rowan Williams

La Conferencia de Lambeth

Cada 10 años el Arzobispo de Canterbury invita a los obispos de la Comunión Anglicana a que se unan a él en oración, estudio, y discernimiento. La próxima conferencia esta planeada para el 2008.

La Cámara de Primados

Desde 1979, el Arzobispo de Canterbury también ha invitado a los primados (obispo presidente, arzobispo o moderador) de las 38 provincias, a que mantengan reuniones regulares de consulta, oración, y reflexión sobre cuestiones

teológicas, sociales e internacionales. Las reuniones se celebran cada 18 o 24 meses.

El Consejo Consultivo Anglicano

En la Conferencia de Lambeth de 1968 los obispos pidieron la creación de un órgano consultivo compuesto por

representantes de todos los sectores de las iglesias (obispos, clero, y laicos) que se ocupara de coordinar en el plano internacional las tareas ecuménica y misionera.

El Consejo Consultivo Anglicano se constituyó con el consentimiento de los cuerpos legislativos de todas las provincias de la Comunión Anglicana.

La Secretaría de la Comunión Anglicana

En Londres hay una secretaría permanente al servicio de los instrumentos de comunión. Entre las funciones de la

secretaría está el organizar las reuniones de los instrumentos de comunión, las comisiones y organismos.

LA ROSA DE LOS VIENTOS

El emblema de la Comunión Anglicana, la rosa de los vientos, fue diseñado originalmente por el Canónigo Edward West de Nueva York. El diseño moderno pertenece a Giles Bloomfield.

El símbolo, colocado en la nave central de la Catedral de Canterbury, fue bendecido por el Arzobispo durante la eucaristía final de la Conferencia de Lambeth de 1988. El Arzobispo bendijo un símbolo similar en la Catedral de Washington en 1990, y otro con el diseño original en la Catedral de Nueva York en 1992, con lo que se demuestra que su utilización ha ganado popularidad.

La rosa de los vientos

En el centro aparece la cruz de San Jorge, para recordar a los anglicanos sus orígenes. La inscripción griega ‘La Verdad os hará libres’ (Juan 8,32) rodea la cruz, y los puntos cardinales nos recuerdan la extensión del cristianismo anglicano por todo el mundo. La mitra situada en la parte superior subraya el papel del episcopado y del orden apostólico, que se encuentra en el corazón de las iglesias que forman la Comunión Anglicana.

La rosa de los vientos es utilizada abundantemente por las iglesias anglicanas, es el emblema del secretariado interanglicano, y símbolo identificador de la Comunión Anglicana.

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